23 agosto, 2010

El circulo


El circulo


Como es posible dormir solo tres horas durante toda la noche, bueno durante la madrugada, y no dejar de pensar en el círculo. Imágenes que iban y veían, en todas ellas aparecía la figura del círculo, era el protagonista. Solo el de mil formas distintas, un trazo a lápiz, impresión de la luz sobre papel fotográfico, en el espacio, en el suelo, en el más allá, en el aquí presente.

Símbolo del infinito, de lo que no acaba por qué no empieza, espacio circunscrito y delimitado creando en su interior el vacio, carente de contenido, hueco, sin presencia, sin obstáculo, sin objeto ni objetivo.

Esa línea curva de 360º cuyo interior es mucho más potente e importante que la propia figura, siempre esperamos que los espacios estén llenos, cuando no contienen nada nos desconcierta, nos sorprende.

Que simple un círculo.

Tan simple como los ciclos de la vida, tan simple como la forma de nuestro planeta, tan simple como la casi perfecta perforación de las cuencas de nuestro cráneo ocupadas por nuestros ojos, tan simple como seguir el movimiento completo de un compas, tan simple como ir a dormir y soñar.

Que complicado el círculo.

Que complicado de definir verbalmente sus miles simbolismos, que complicado pensar en las miles de parábolas que puede formar el círculo, que complicado de definir si delimita un espacio interior o por el contrario forma parte del límite exterior implícito o no de algún objeto, que complicado soñar con el círculo y buscar un significado.

Si encontramos un círculo ante nosotros en un soporte rígido de un tamaño no muy grande en posición vertical, nos invita a mirar por el hueco que ha dejado su interior vacio, nos convierte en “voyeur, en el espectador expectante de encontrar algo normalmente agradable a l otro lado.

Si encontramos un círculo ante nosotros en el suelo instintivamente sentimos la necesidad de traspasarlo y colocarnos en el centro, de niños todos lo hemos hecho y adulto ya nos atrevemos pero sentimos la misma necesidad de transgredir aquello que nos es limitado de alguna manera.

Si encontramos un círculo aislado proporcional a alguna de las partes de nuestro cuerpo tendemos a asociarlo a aquella parte de nuestro organismo a la cual es proporcional y solemos incorporarlo como ornamento decorativo, durante miles de años la humanidad ha reaccionado de este modo, por asociacionismo.

Si encontramos un círculo en el horizonte, irremediablemente nos sentiríamos atraídos hacia él, de modo que nuestra mirada y nuestros pasos se encaminarían en la dirección correcta para acercarnos cada vez más.

Que misterioso el círculo.

Que misterioso cuando en las películas de ciencia ficción nos plantean el más allá como un círculo que irradia una poderosa luz, incandescente, capturando toda nuestra atención, haciendo que nuestra imaginación traspase fronteras.

Que misterioso el circulo con todas sus connotaciones espirituales y los ciclos vitales. La energía se transforma, transmuta, pero nunca de destruye. La energía es infinita como el círculo.

Que misterioso resulta mirar la luna llena y saber que no es un círculo vacio, que es nuestra mente la que asocia la luz irradiada por el satélite a un círculo lumínico a miles de años luz de nosotros. Esta vez no es una línea la que delimita su contenido sino que es el propio contenido el que delimita la forma. Al igual que el resto de planetas.

Y qué decir de las orbitas imaginarias que astrónomos y otros científicos han ideado para explicar el funcionamiento de nuestro sistema solar. Solo son círculos imaginarios creados de la nada y en la nada.

Los círculos de Leonardo da Vinci para explicar las proporciones humanas. El movimiento físico que pueden realizar nuestros brazos y piernas para crear círculos reales pero no visibles en el espacio. Por lo que llego a la conclusión de que no somos otra cosa que círculos.

Círculos imperfectos creados en círculos ováricos o de laboratorio, círculos viviendo en el universo del círculo, círculos creando círculos invisibles pero posibles, viviendo ciclos circulares, somos energía transitando por el círculo inagotable de energía universal.

CIRCULO=COMPAS=MASONERIA

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