Obra de Ramón Oviedo
Soñando despierta me vi,
volar, volar, volar.
Ante la llanura desierta, sedienta,
avancé hacia el abismo,
al borde del precipicio descendí.
Toque fondo, sentí el crujir de mis latidos
recomponiéndose, música para mi oídos.
Al calor de la llama, pereció el frio.
Crepitar chispeante,
recuerdo que un día perdí

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